miércoles, agosto 06, 2008

Menos penas y más efectividad

Solo un secuestro "notable" pone en acción a los gobernantes

Para variar, ya lo he dicho otras veces, el poder legislativo de este país trabaja bajo el esquema de “niño muerto; tapar el pozo” pero lo peor de todo es que, también como de costumbre, no tienen ni la más remota idea de la realidad del país o no quieren verla.

Lo terrible de todo el asunto es que se van a empezar a tomar medidas cuando lo terrible pasa a una persona que es capaz de levantar la voz gracias a sus millones.

El secuestro y asesinato de Fernando Martí fue una cosa terrible, cierto, pero no fue el primer acontecimiento de este tipo que ocurre en nuestro país. Muchos han sido los que han sufrido el terror, la desesperación e impotencia de sufrir el secuestro de un ser querido, sin embargo, la mayoría de esos casos no tenían el perfil de la familia Martí. No todos son ricos empresarios.

Para bien o para mal la cosa ya está hecha; finalmente los diputados y senadores prendieron el cerebro y se acordaron que trabajan para nosotros; empiezan las deliberaciones y hasta se atreven a proponer penas de muerte (me da pánico pensar que en México se instituya la pena de muerte) finalmente salen con condenas más largas y (hoy miércoles 6 de agosto) los senadores están deliberando sobre la “cadena perpetua”.

Como siempre, trabajan para impresionar. Cada vez que ocurre algo así de inmediato son aprobadas condenas largas y castigos ejemplares para los que incurran en estos delitos sin embargo son tan brutos (o tan convenencieros) que no se dan cuenta de lo básico.

¿Qué es lo básico?

¡Agarrar a los secuestradores!

Una de las razones por las que muchos han incursionado en el negocio del secuestro es por la impunidad; las autoridades no sirven (y en muchos casos están coludidas) para agarrar a los secuestradores.

Pueden poner las penas en mil años o pueden mandarlos a las islas Marías o lo que quieran lo que ocurre es que para aplicar esas penas ES NECESARIO ATRAPAR A LOS DELINCUENTES.

Necesitamos policías profesionales y libres de corrupción, necesitamos meter a la cárcel a los que delinquen, necesitamos desarmar a las redes de policías corruptos y criminales; necesitamos gobiernos que se preocupen menos en sus aspiraciones presidenciales y más en velar por la seguridad de sus gobernados.

Menos pistas de hielos así como consultas estúpidas y preocupación por gobernar.