jueves, junio 30, 2005

Entre la Desilusión y la Desesperanza

Por un lado tenemos a un gobierno que comenzó como un representante de las esperanzas de cambio y mejora. Un sueño que parecía hecho realidad: El hombre de las botas tenía todo para catapultarse dentro de la historia como aquel que sacaría a México de 70 años de dictadura de partido para transformarlo en una nación mas moderna, mas justa y con capacidad de brindar oportunidades para todos. Hace cinco años la gente salió a la calle para festejar un cambio de rumbo, una nueva dirección; sangre nueva y visionaria digna de una nación con muchas cuentas pendientes, pero también una nación joven y llena de vitalidad.

Algunos nos pidieron calma: Las transiciones no se pueden realizar de un día para otro; los cambios deben de realizarse de forma gradual y sin precipitaciones.

El tiempo pasó y todo el capital político fue desperdiciado en ridículos infiernitos. El hombre que nos vendió su imagen como entrón y contestón ahora no puede mandar a imprimir un sello postal con la fugura de "Memín Pinguín" sin meterse en una bronca. El rudo campesino-hombre de negocios de modales francotes se transformó en "mandilón". El que creíamos que lograría cambiar a nuestro país solo reveló su verdadera imagen: Un pazguato y timorato que pretende que salgamos a festejar "el día de la democracia" que casualmente coincide con su cumpleaños y aniversario de cazamiento (si con Z, del verbo cazar animales).

¿Que nos queda?

No mucho: Una bola de advenedizos, oportunistas y sinvergüenzas que no dudan en gastar enormes cantidades de dinero para salir en la tele. Los vemos a cuadro con sus caritas de "yo-si-soy-el-bueno", de "yo-si-quiero-a-mi-país" y nos restriegan en la cara que ellos si podrán ser buenos presidentes.
La frase aquella de "La caballada está muy flaca" nuca ha parecido mejor aplicada como en la actualidad.

Hoy mas que nunca tenemos que evitar caer en el error en que caímos hace dos años, cuando un electorado harto de promesas no cumplidas y hartos de politiquillos oportunistas, decidió no salir a votar de la misma manera en que lo hizo en julio de 2000.
Tenemos que salir a expresarnos, pero antes de hacerlo, tenemos que estudiar muy bien como lo vamos a hacer: Conocer, escuchar, pero sobre todo, evaluar a los que pretenden gobernarnos. No solo en la presidencia, también en el poder legislativo.

Nos urgen gobernantes serios y confiables, pero antes, nos hace mas falta un electorado informado.

viernes, junio 24, 2005

Vuelvo por mi blog

Después de un largo periplo en el que esta lagartija ha dedicado su tiempo a otras cosas y en mira a unos procesos electorales que prometen ser muy difíciles, voy a retomar a este pobre blog que he dejado muy abandonado.